«caídos del cielo…»

La cita es de la abuela Rosa, que sería flor de chocolate porque ella es negrita. Es la única abuela que me queda, Lola se fue hace años ya.

Hablamos sobre este fenómeno gravitatorio justo cuando una mujer, de aquellas que quitan el aliento, se detuvo a nuestro lado en el andén para esperar con nosotros el cruce peatonal. La vi, y aunque me caracteriza la discreción no pude evitar irme a vivir un instante a su escote.

Rosita seguro me vio la cara de tonto ahí embelesado, entonces me dijo al oído: «Los tiene como caídos, no?», me trajo al mundo otra vez y cuando busqué sorprendido sus ojos me lanzó la cita entre risas. Nos reímos juntos sin que la aludida se diera cuenta, y la luz verde nos permitió seguir nuestro camino.

Yo ya había vuelto.