sobre mí

A la velocidad de la luz no tendrás tiempo.

Soy rolo, exiliado por esas cosas que pasan.

Me han llamado Luis, vagabundo, loco, hippie, gigoló, lunático, soñador.
Algo de eso habré sido.
Entre otras pequeñeces, tal vez alcance para un pesimista moderado.

Sigo intentando —sin descanso— rebelarme ante el vértigo de la velocidad que lo impregna todo.

Pensar dos veces las cosas.
Tomar el tiempo necesario para almorzar.
Ver en detalle, al menos, una película al día.
Bajar una marcha antes de la curva.
Honrar el derecho ocasional a procrastinar.
Dedicar lo más valioso a la contemplación.

No son virtudes.
Son formas de resistencia.

No escribo para explicar el mundo.
Escribo porque algo no encaja.
Porque hay historias que se sostienen en silencio.
Y silencios que sostienen demasiadas cosas.

Consciente de lo efímero, mi voluntad es simple:
cuando la parca venga, lo útil que quede de mí que vaya a quien lo necesite.
Lo demás, a la pira.

No quiero funerales.
Ni tumba.
Ni lápida.

Si llegaste hasta aquí, ya es suficiente.

***