sobre mí

A la velocidad de la luz no tendrás tiempo.

Soy rolo, exiliado por esas cosas que pasan.

Me han llamado Luis, vagabundo, loco, hippie, gigoló, lunático, soñador, algo de eso habré tenido, pero entre otras pequeñeces tal vez alcance para ser un pesimista moderado sobre la humanidad y su involución que parece no tener freno, porque se nos refundió la compasión.

Sigo intentando sin descanso rebelarme ante el vértigo de la velocidad que lo impregna todo.

Pensar dos veces las cosas, tomar el tiempo necesario para almorzar, ver en detalle al menos una película al día, procurar bajar una marcha cuando se va llegando a la siguiente curva, honrar el derecho ocasional a procrastinar, dedicar el tiempo más valioso a la contemplación, parecen los consejos más coherentes en esta época frenética y loca.

Consciente de lo efímero de la existencia, mi voluntad es que en el momento en que la parca venga a verme lo que sea útil de mis restos pueda ir a quienes los necesiten y lo demás a la pira. No quiero funerales, ni una tumba, ni una lápida.

Con todo mi corazón les doy un abrazo a los amables lectores, valoro infinitamente que se tomen unos minutos para estar aquí.

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