one flew over the cuckoo’s nest

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(alguien voló sobre el nido del cuco / atrapado sin salida)

1975«Si él está loco, ¿qué te hace eso a ti?»

Piénselo llegando al borde de la demencia. Alcanzarla podría ser lo más cercano a abrir los ojos.

El criminal convicto R.P. McMurphy – «Mac» – alega enfermedad mental para evitar los trabajos forzados en prisión y, sospechando una elaborada actuación de su parte, las autoridades lo envían a una hospital siquiátrico donde ha de recibir evaluación.

En el hospital encaja sin mayor esfuerzo tras su llegada y solo debe continuar con el mismo comportamiento errático que lo ha puesto en ese lugar, y que le ha permitido con éxito manipular a quienes le rodean.

Su plan parece resultar hasta que encuentra la oposición implacable de la enfermera jefe, la señorita Mildred Ratched, que tiene como pasatiempo quebrar el espíritu de cualquiera de los pacientes a su cargo.

Ella es una mujer fuerte que no negocia el estricto cumplimiento de su deber y que tiene como estandarte la disciplina en un entorno que es difícil de conducir.

Ante los ojos de Mac, la tiranía de Ratched se convierte a la vez en detonante y objetivo, entonces hace lo posible por enfrentarse a ella aunque sea solo por molestarla.

En esa relación que pareciera mutar hacia una lucha de poder, Mac eventualmente logra ayudar a los hombres con los que se encuentra allí para que encuentren una voz de ellos mismos, y traigan de su memoria oculta la capacidad de ilusionarse.

Constituye una obra que tuvo una aproximación frontal y crítica hacia el sistema de salud mental de la época, y que al mismo tiempo puso sobre la mesa una forma diferente de hacer cine, al menos de lo que se hacía en Hollywood, lo que tuvo un definitivo eco en obras posteriores.

Los pacientes, que pueden interpretarse como partes diferentes de un mismo cuerpo, representan a las víctimas de la opresión, la deshumanización, el control y las prácticas cuestionables de un sistema que dista en la realidad de su misión esperada, donde debería darse apoyo y tratamiento adecuados a los pacientes con enfermedades mentales.

Ratched es el villano institucional que no tiene límite para su abuso de poder y que no mide consecuencias porque se regocija en la total impunidad.

El cumpleaños 50 le cayó muy bien a esta obra, sobre todo teniendo en cuenta que con rigor mantiene vigente su esencia rebelde que llegó a ponerle como símbolo de lucha contra el autoritarismo y la represión.

Llegó a ser un referente de lo que ocurría en el mundo en la década de 1970, donde en muchas latitudes se daban grandes cambios en una sociedad que llegó a manifestar una abierta desconfianza hacia las instituciones.

Al final, cincuenta años no son tantos, así que pudiendo sonar familiar, probablemente los niveles de atención a los pacientes de enfermedades mentales haya tenido una sustancial mejora desde entonces y los medicamentos a lo mejor hayan llegado a constituirse en aquella panacea digna de los avisos publicitarios y los brochures para los médicos.

Quizá alguno dirá con algo de razón que estamos mucho mejor que en los 1970, pero de primera mano, de alguien que ha vivido muy de cerca las consecuencias de la falta de atención a este problema, han de comprender con certeza que los avances que se hayan dado están lejos de ser suficiente.

La salud mental no es un tema serio para quienes deberían garantizar su provisión.

El mundo enloquece con rapidez. Cada vez hay condiciones más comunes y también más complejas. Hasta la cordura es cuestionable en un mundo donde el engaño camina rampante.

Quien necesita atención mental urgente no la recibe pronto, la distancia variable entre la psiquiatría y la psicología representa una dificultad más para pacientes que en muchos casos las tienen todas.

No hay a dónde acudir cuando hay pensamientos suicidas o actos homicidas, peligrosos. Cuánto tiempo hay que esperar para que un especialista revise su caso?. Cuánto una valoración para determinar la exactitud de su condición?. Cuánto mas por una medicación que puede o no implicar una mejora en su condición de vida?

La salud mental está atrasada o quizá atada a leyes inoperantes del sistema de salud que hoy por hoy prioriza el hacer dinero. Las deficiencias en la atención no distinguen entre las enfermedades graves y las que no lo son tanto, cuando en contraste todas estas condiciones son más comunes de lo que se quiere aceptar.

No hay programas de prevención, los tratamientos durante los episodios de manía, ansiedad o depresión con suerte se reciben a destiempo y la recurrencia a la medicación es lo que manda la parada. El negocio es enorme, socio.

Esté loco o no, conviene saber los derechos de los pacientes psiquiátricos, exponer las fallas que pueda tener un sistema de salud mental como el que hay ahora, plantear si las enfermedades mentales están siendo tratadas de manera adecuada y si los pacientes realmente experimentan mejoras en su calidad de vida.

No podemos desconocer nuestra actualidad, donde la preponderancia de las enfermedades mentales aumenta, o al menos tiene mayor visibilidad, en una «cultura» que nos quiere convencer de que estas dolencias las debe tratar uno mismo, porque querer es poder, y que tener depresión es algo como para avergonzarse porque si no quieres no puedes.

Las personas sanas o que no han lidiado con la enfermedad mental, tienden a pensar que se está a salvo de algo como eso, pero esta realidad puede estar frente a sus ojos y aún así pasar desapercibida. Todas las partes involucradas en esta situación quieren más bien ver hacia otro lado y «hacerse los locos».

Las dimensiones reales de la situación no están claras porque la salud mental es algo para esconder o maquillar, así que el panorama es poco alentador en la era que impone por todos los medios la dualidad entre el terror y la felicidad total y permanente.

MacMurphy: «Jesús, quiero decir, ¿ustedes no hacen más que quejarse de que no soportan este lugar y no tienen las agallas para simplemente salir? ¿Qué creen que son, por el amor de Dios, ¿locos o algo así? ¡Pues no lo son! ¡No lo son! No están más locos que el imbécil promedio que anda caminando por las calles, y eso es todo.»

* * *

El guion es adaptación de la novela de Ken Kesey «One flew over the cuckoo’s nest» publicada en 1962. Casi de inmediato un señor llamado Kirk Douglas compró los derechos y en 1963 se publicó un guion para teatro que debutó ese año en Broadway, protagonizado por él mismo.

El señor Douglas mantuvo los derechos con la expectativa de hacer la película y actuar en ella, pero todo se dilató hasta trece años después, tras ceder los derechos a su hijo, un señor llamado Michael Douglas. (Si, el que me robó a Catherine).

Kirk resintió hasta muchos años después que se hiciera casting para el rol protagónico, él lo había querido siempre para sí. Se creyó que Michael había tenido que ver, sin embargo él lo niega.

El guion teatral que había sido escrito por Dale Wasserman, también tenía una versión para cine. Sin embargo, llegado el momento de la producción, en 1973 se dio inicio a la reescritura del guion, con la colaboración del escritor de la novela, Mr. Kesey, quien rápidamente encontró fuertes diferencias conceptuales, creativas y de selección del reparto con los productores.

Ante esto plantó una demanda para llegar a un acuerdo y retirarse. La ganó, le pagaron por su trabajo, y más importante aún, en una consecuencia insólita del asunto legal, Mr. Kesey se reservó y prohibió para el uso de esta producción el guion escrito hasta el momento, que es fiel a su libro donde el protagonista es el personaje «Chief» Bromden, quien a su vez es el narrador de la historia en primera persona.

Así, resulta la que se constituye como diferencia principal entre la adaptación escrita finalmente por Lawrence Hauben y Bo Goldman, que inició su rodaje en 1975 y la novela en la que está basada, ya que el protagonista pasó a ser McMurphy y la narración a tercera persona.

Sin prejuicio de lo anterior, el resultado logra mantener ese balance entre el drama y la crítica social al capturar por completo la esencia del material original.

El cuadro se completó cuando, sin saberlo, Milos Forman recibió por segunda vez la propuesta para dirigirla, ya que ambos señores Douglas lo hicieron en momentos diferentes. Esta vez Mr. Forman solo necesitó leer el libro. Para cuando se reunió con la producción había preparado todo y les contó página a página cómo lo haría en la dirección.

Aquí es donde las maneras de Forman, de origen Checo, cobran una trascendencia quizá inadvertida. Introduce del cine europeo un enfoque visual y narrativo poco ortodoxo para el cine americano del momento.

Un ambiente creado meticulosamente y que manifieste autenticidad (se filmó en un hospital real), con amplio espacio para que los actores se mantuvieran en sus personajes incluso interactuando con pacientes reales, e involucrando ciertas formas – acaso del documental – donde se usaron cámaras que están filmando situaciones fuera del guion donde los personajes interactúan en improvisación, buscando planos y reacciones que terminan jugando un papel clave en el montaje.

La experiencia del director le avalaba para dirigir una historia que ocurre en un sanatorio mental y con personajes que van en todas las direcciones posibles. Difícil tarea, ejecutada con maestría. Esa atmósfera intensa y verosímil resuena al verla y su impacto es innegable.

Cuando Michael Douglas y Saul Zaentz le enviaron una copia de la novela, Mr. Forman sufría una crisis de salud mental que lo mantenía encerrado hacía meses en el Hotel Chelsea de New York. Leerla lo sacó de ahí.

Le pertenecen los créditos en la dirección de 21 films (con su escritura en al menos la mitad) durante su carrera activa hasta 2011, siete años antes de su fallecimiento.

Desde sus inicios en la década de 1960 su perfil ya estuvo familiarizado con la censura, la prohibición y el antagonismo del establecimiento, situación que en 1968 lo llevó exiliado a los Estados Unidos de América.

Su obra aunque no muy prolífica, es muy importante. Galardonada y apreciada, cuenta con títulos como «Black Peter» (1964), «Loves of a blond» (1965), «The firemen’s ball» (1967), «Johnny got his gun» (1971), «Hair» (1979), «Ragtime» (1981), «Amadeus» (1984), «Valmont» (1989), «The people vs Larry Flynt» (1996) y «Man on the moon» (1999). Al menos de aquí un trío de imperdibles.

* * *

En 1975 las fuerzas norvietnamitas capturaron Saigón, lo que puso fin a la guerra de Vietnam, país que se reunificó bajo un gobierno comunista mientras los gringos tenían que irse con más pena que gloria.

Portugal estaba en las vacas flacas, con un golpe de estado y la independencia reclamada por sus colonias africanas de Mozambique y Angola, mientras al norte una mujer se proclamó líder del partido conservador del Reino Unido, su nombre: Margaret Thatcher. Y hablando de imperialistas puede ir a ver, y si, todavía hay colonias.

Ese año se vio el estreno de «Saturday Night Live».

Se fundó Microsoft y se lanzó el Altair 8800, la primera computadora personal que tuvo éxito comercial. También Se lanzó uno de los primeros juegos de arcade: «Gun Fight» por Midway, evento que marcaría en firme el inicio de la industria de los videojuegos.

En pos de la paz se firmó por 35 países el acuerdo de Helsinki en un mundo que buscaba bajarle el ardor a la guerra fría. Estados Unidos y la Unión Soviética trabajaron conjuntamente en el proyecto Apollo-Soyuz Test, cooperación que también daba un respiro frente a aquella hipotética tercera guerra mundial que aterraba a todos en esa década.

O rei Pelé se retiró del fútbol internacional.

Tras la premiere en New York, el film recibió el aprecio de la crítica con algunas reservas ligadas principalmente a los estereotipos en las caracterizaciones de algunos personajes. Sin embargo la recepción por parte del público fue abierta y el film fue un éxito en taquilla.

Fue la segunda – en un total de tres hasta ahora – que ha ganado el «Big Five» en los premios de la Academia: Mejor película, mejor actor protagónico (Jack Nicholson), mejor actriz protagónica (Louise Fletcher), mejor director (Milos Forman), mejor guion adaptado (Lawrence Hauben y Bo Goldman). Tuvo cuatro nominaciones más en mejor actor de reparto, mejor cinematografía, mejor edición y mejor música.

Los reconocimientos se dieron también los BAFTA, los Golden Globes, y diferentes festivales alrededor del mundo.

De este año se pueden destacar, como para que vea unas buenas pelis, sendas obras como «Barry Lyndon», «Dog day afternoon», «Jaws», «Nashville», «Amarcord», «The rocky horror picture show», «Dersu Uzala», «Picnic at Hanging Rock», «Three days of the condor», «Monty Python and the holy grail», «Shampoo» y «The man who would be king».

En plena mitad de la decada de 1970’s el rock se acomodaba en su trono, con tal profusión y diversidad que muestra su momento de fortaleza. Compartía la escena con las muy interesantes movidas disco y pop, que tuvieron incluso insinuaciones de fusión que en algunos casos no sonaban nada mal. El rock en su prevalencia seguía creando verdaderos clásicos.

En el Billboard hot 100 se destacaron títulos como «Love will keep us together» por Captain & Tennille (#1), «Philadelphia freedom» por Elton John (#3), «Jive talkin» por Bee Gees (#6), «Fame» por David Bowie (#7), «Listen to what the man said» por Paul McCartney & Wings, «The best of my love», «One of these nights» y «Lyin’ eyes» por Eagles, «Black water» por The Doobie brothers, «Miracles» por Jefferson starship, «Some kind of wonderful» por Grand funk railroad, «You’re no good» por Linda Ronstadt y «How sweet it is» por James Taylor. El amor en el aire.

Del UK Singles chart vale mencionar «Bye bye baby» por Bay City rollers (#1), «Make me smile» por Steve Harley & Cockney Rebel (#5), «I’m not in love» por 10cc (#7), «Sailing» por Rod Stewart (#8), «Hold me close» por David Essex (#9), «Whispering grass», por Windsor Davies & Don Estelle, «Bohemian rhapsody» por Queen, y «Fox on the run» por Sweet. En este listado destacaron reediciones de «Space oddity» por David Bowie e «Imagine» por Jhon Lennon. El mejor sabor en ese punto del tiempo estaba allá.

Para su placer, de ese año pare oreja a los trabajos de Queen («A night at the opera»), Bruce Springsteen («Born to run»), Led Zeppelin («Physical graffiti»), Pink floyd («Whish you were here»), Aerosmith («Toys in the attic»), David Bowie («Young americans»), Fleetwood Mac («Fleetwood Mac»), Bob Dylan («Blood on the tracks») y Rush («Fly by night»).

En español el embrión vibraba en España y Argentina principalmente. Por lo pronto no deje a León Gieco («El fantasma de Canterville»), Luis Alberto Spinetta («Durazno Sangrando»), Triana («El patio») y La máquina de hacer pájaros («La máquina de hacer pájaros»). Suena a pre-historia, y si.

Para el receso, sin caer en lo obvio, vaya directo a esta joya atemporal: «The Wanton song» por Led Zeppelin. Kilo por kilo, una banda perfecta.

Mención de honor para «Bohemian rhapsody» por Queen, «Wish you were here» por Pink floyd, y «Sweet emotion», por Aerosmith. Oro puro.

Si no sabe de qué músicas le estoy hablando, pues lo siento, no ha de ser rockero. Pero ánimo, siempre hay cómo rehabilitarse.

Para que oiga, le dejo esta playlist:

notas del muro – 1975 playlist by pepebogota on Spotify

* * *

La presunta civilización donde estamos atrapados pareciera un hospital mental donde unos y otros luchan por esa supervivencia, con víctimas en todas las aristas, con villanos solapados en los pasillos y autores intelectuales a la vista de todos con sus trajes de buenos.

Muchas cosas en este film cambian en su transcurso, el protagonista no es un héroe, es un delincuente. Lo que puede ser gracioso en un punto roza con la decadencia al siguiente.

La tiranía tiene matices de estar cumpliendo con lo que demanda el trabajo en el caso de los funcionarios del hospital. Sólo el «Chief» parece entenderlo todo y a través de su silencio toma la distancia para atar los cabos e ir con la corriente.

Es una obra hecha con cuidado artesanal de los detalles y un gran trabajo en la dirección actoral. Tal como ocurrió en el momento de su lanzamiento, plantea un mundo desconocido que reta al espectador a entender cómo unos y otros sobrellevan su destino en un lugar como aquel.

Mac es algo más que un rebelde sin causa, un sujeto que busca ventaja a cada paso porque su forma de ser es lograr lo que se propone para satisfacer su interés, pero que a la vez derrocha una visión de la vida que siembra la duda en la mente: quienes son los locos?.

La interpretación de Jack Nicholson, que le valió su primer Oscar tras cuatro nominaciones hasta entonces (incluyendo su papel en «China Town» un año antes), es el eje en el que se apoyan las magníficas actuaciones del reparto en conjunción con el brillante antagonismo de Louis Fletcher como la Enfermera Ratched.

Hay muchos destacables, no podría omitirse a Will Sampson como Chief Bromden o la aparición del novato Danny DeVito como Martini.

Es tan bien lograda la performance en el aspecto actoral, que frente a la exigencia de una historia como esta, se llena con maestría incluso a esos personajes secundarios y sus relaciones alimentan una tensión constante. Ellos y ellas están rodeados de un ambiente lúgubre quizá, donde que el silencio o la quietud parecieran un personaje más, de cátedra.

Chief Bromden: «Mi papá era realmente grande. Hacía lo que quería. Por eso todos lo acosaban. La última vez que vi a mi padre, estaba ciego y enfermo por tanto beber. Y cada vez que se llevaba la botella a la boca, no la bebía, sino que ella lo bebía a él, hasta que se encogió tanto, lleno de arrugas y amarillo, que ni los perros lo reconocían.»
McMurphy: «¿Lo mataron, verdad?»
Chief Bromden: «No estoy diciendo que lo mataron. Solo lo desgastaron. De la misma manera en que te están desgastando a ti.»

Pocas veces se halla un personaje tan poderoso. Mrs. Fletcher le dio vida a la Enfermera Ratched en una personificación aterradora y tal vez despreciable.

Cómo se dirige un lugar parecido a ese?

La Enfermera Ratched es una metáfora, plasmada y ejecutada por Mrs. Fletcher de manera que no quedó al azar nada para ella. Es una fuerza impenetrable y omnipresente, es la decisión y la imposición, el acusador y el juez.

En 2020 se dió el lanzamiento de la miniserie «Ratched» donde el personaje derivó a un spin-off protagonizado por Sarah Paulson, digna de ver como para ahondar en una psique de complejidad extraordinaria.

Una historia que se enriquece de lo mundano mientras eleva a unos personajes que por defecto son ignorados, encerrados y apartados. La guerra de los callados no tiene mas que un puñado de ganadores porque, como en todas las guerras, la mayoría pierde sin importar el bando.

El final no es fácil para esta película, pero ahí está el detalle.

Véala sin prisa, deje que la locura lo toque por un instante, está a salvo… o no?.

Si se la va a repetir, mejor. Buen provecho!.