Dallas buyers club

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(el club de los desahuciados)

2013 – «atrévete a vivir»

Piénselo, el ejercicio de la vida es un reto diario.

El rodeo cowboy / electricista Ron Woodroof es diagnosticado como VIH positivo con una expectativa que le da 30 días de vida. En contraste con su estilo de vida proclive a las adicciones y los excesos, resulta incapaz de darse por vencido y, aconsejado por la doctora Eve Sacks que se ocupa de su caso, busca acogerse a las pruebas del fármaco AZT que está en etapa de desarrollo y es el único permitido por la administración gubernamental para pruebas en humanos.

Cuando Ron consigue tomar el AZT su salud se deteriora con rapidez y termina de nuevo en el hospital, donde conoce a Rayon, una transgénero que también padece de SIDA y pertenece al programa de prueba donde la mitad de los pacientes recibe un placebo en lugar del medicamento.

Frente a la pasividad que cree encontrar en sus médicos, su rebeldía le lleva México buscando una mayor provisión de AZT y llega a una clínica gratuita de dudosa reputación donde conoce al Dr. Vass, quien le dice que ese medicamento va a matarlo y le prescribe suplementos alimenticios, Zalcitabina y péptido T, todos ellos prohibidos en Estados Unidos.

Irónicamente allí encuentra alivio a su condición y decide llevar algunas de esas sustancias alternativas con él, para proveerlas a otros pacientes con VIH.

Ron intenta vender los medicamentos en la calle y allí se reencuentra con Rayon, que no solo comparte su apetito por vivir, sino también su ánimo emprendedor.

Dado que ella conoce muchos clientes potenciales, a regañadientes comienzan juntos una operación y crean el «club de compradores de Dallas» que rápidamente tiene éxito ante la incapacidad del establecimiento médico de tratar al creciente número de pacientes afectados por la enfermedad.

Allí, por una mensualidad los miembros tienen acceso a estos medicamentos no aprobados por la FDA, organismo que impondrá una fuerte oposición al club y en particular a Ron por su desafiante proceder.

En la medida que la operación se expande, Ron va dejando a un lado su objetivo de lucrarse, para reconocer la dignidad de los miembros de la comunidad LGBTQ que pertenecen al club, y su misión de lucha contra la intolerancia, mientras se aferra al derecho a vivir y encuentra un nuevo significado a la amistad.

La historia se desarrolla en medio de la crisis del SIDA que sacudió a Estados Unidos y al mundo entero a mediados de la década de l980. Vale recordar que ante el poco entendimiento que había entonces sobre la enfermedad y el terror que esta generaba – su mortalidad era del 100% -, prevalecía también una enorme estigmatización, no solo hacia quienes adquirieron el virus, sino particularmente hacia la comunidad homosexual.

Con el paso de los años y la relativa sensibilización frente a la realidad de este virus terrible, la sociedad ha cambiado su postura, quizá de forma insuficiente, con una mirada menos condenatoria hacia la condición o hacia quienes la sufren.

Lamentablemente para nuestra especie, la discriminación a lo diferente o lo desconocido es una carga que no hemos podido desaprender. Todo aquello que resulta extraño tiene una tendencia generalizada al rechazo, la burla, el abuso o la indiferencia. Olvidamos que la diversidad es la base de la humanidad porque, aunque el sistema se empeñe en hacernos a todos iguales, no hay nada más alejado de nuestra naturaleza.

Ron: «Permítanme darles a todos una pequeña noticia. No hay nada que pueda matar al puto Ron Woodroof en 30 días.»

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La obra tiene una fundación biográfica que la encaja en el subgénero biopic, ya que Ron Woodroof nació en Dallas, Texas el 3 de febrero de 1950 y murió allí el 12 de septiembre de 1992.

Aunque muchos aspectos de su vida y obra están reflejados en la película, se reconocen varias imprecisiones que son entendibles, ya que se dieron licencias creativas en lo relacionado con algunos matices de su personalidad y los sucesos ocurridos alrededor del momento en que recibió la noticia sobre su inminente fallecimiento, los personajes de la Doctora Sacks y Rayon que son ficticios, y los efectos sugeridos en el film de unos y otros medicamentos, que terminaron encendiendo varios debates posteriores.

Craig Borten escribió el guion basado en los diarios personales y las grabaciones de entrevistas que le realizó a Ron un mes antes de su muerte. Esta labor investigativa se dio como consecuencia de un extenso reportaje realizado por Bill Minutaglio para The Dallas Morning News, donde se contó la historia de Mr. Woodroof por primera vez.

Diferentes personas escribieron adaptaciones del guion y por un espacio cercano a los veinte años el proyecto tuvo un centenar de rechazos y empresas fallidas que lo dilataron, hasta cuando se encausó su realización volviendo al escrito original de Borten que se había completado en colaboración con Melissa Wallack por el año 2000.

El elegido para su dirección finalmente fue el prematuramente fallecido Jean-Marc Vallé (1963-2021), que no solo era director sino también editor, aspecto que le brindó una aproximación muy particular al oficio de la realización audiovisual, ejercida a cabalidad en esta obra.

La película contaba con un bajo presupuesto, situación que lejos de ser un impedimento para Vallé, fue la oportunidad de practicar su visión minimalista y su estilo que hace énfasis en el desarrollo de los personajes y la labor actoral.

Solo por dar algunos ejemplos: el presupuesto para maquillaje y vestuario no superó los $250, y aún así el film obtuvo sendos reconocimientos, incluyendo el premio Oscar en aquella categoría. Las escenas se filmaron en un tiempo límite de 15 minutos y la mitad de ellas usaron únicamente la luz ambiental o práctica. Se usó una sola cámara a mano con dos lentes de 35mm y 50mm, no se incluyeron ensayos y el rodaje se completó en 25 días.

Monsieur Vallé reconocería en su momento que el proyecto le atrajo por considerarlo un viaje emocional, y que quiso alejarse de un planteamiento documental, siempre respetando los hechos sobre la vida de Ron y el contexto histórico de la narración.

Se puede señalar que Vallé tiene en su haber algunas películas, y que su obra se extendió exitosamente a la televisión y al videoclip, con títulos como «C.R.A.Z.Y.» (2005) «The young Victoria» (2009), «Café de Flore» (2011), «Wild» (2014), y «Demolition» (2015), así como las series «Big little lies» (2017) y «Sharp objects» (2018), donde en ambos casos estuvo a cargo de varios capítulos.

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En 2013 un papa de la iglesia católica renunció 598 años después de la última vez, dejando de forma inédita el puesto a un latinoamericano. Comenzó el movimiento #blacklivesmatter. Se consumió en Londres la primera hamburguesa de células madre bovinas cultivadas en el laboratorio y la comunidad científica celebró los hallazgos en Marte por parte de los Rover de exploración de la NASA, de concentraciones de calcio y minerales acuíferos similares a las que hay en la Tierra .

El gobierno de París levantó la prohibición de 213 años permitiendo que las mujeres pudieran usar pantalones legalmente, mientras el parlamento del Reino Unido votó a favor de los matrimonios del mismo sexo. No vaya a creer por juventud que esto es de siempre.

Al otro lado del Atlántico, el siete veces ganador del tour de France Lance Armstrong admitió al aire en televisión que usó doping para lograrlo.

Se lanzaron nuevas generaciones de consolas y llegaron las Playstation 4 y Xbox One. Por ahí mismo vieron la luz juegos icónicos como The last of us y Grand theft auto V, que rompió su propio récord de ventas al tercer día de estar disponible.

Ese año un tal Mr. Snowden, ex-agente de la CIA y la NSA americanas, declaró públicamente ser la fuente de la filtración de miles de documentos clasificados que pusieron en evidencia al verdadero Gran Hermano. Se descubrió la red de vigilancia mundial y los tres monos de los emojis posaron para la foto. Si, usted también puede estar bajo el ojo que todo lo ve.

El tifón Haiyan arrasó las Filipinas con un trágico saldo de más de 6 mil muertos, que engrosaron la lista a la que entraron también Paul Walker, Nelson Mandela, Hugo Chavez y Margaret Tatcher. Ese año se comprobó con horror el uso de armas químicas en la guerra civil Siria, otro conflicto que por desgracia aún no termina.

El debut de Dallas buyers club fue en el Festival de Toronto y al llegar a las salas tuvo un efecto bola de nieve entre el público, reportando posteriormente una recaudación que superó exponencialmente su presupuesto.

La crítica hizo lo propio y también en una curva ascendente el film fue ganando la reputación que lo llevó a una cosecha prolífica a nivel de premios y reconocimientos al año siguiente, principalmente para las interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto, que en consenso también fueron pilares de su éxito.

Obtuvo seis nominaciones al Oscar incluyendo las categorías de mejor película que se quedó «12 years slave», y de mejor guion original que fue para «Her» de Spike Jones. Mérito absoluto para ambas ganadoras. Finalmente obtuvo tres premios a Mejor actor protagónico (McConaughey), Mejor actor de reparto (Leto) y Mejor logro en maquillaje y vestuario (Adruitha Lee – Robin Mathews). Ambos actores se hicieron con Golden Globes y dos mas en los Screen Actors Guild, y tanto la película como su director también obtuvieron varios reconocimientos y galardones en otros festivales alrededor del mundo.

De este año se pueden destacar – además de las mencionadas antes – obras como «The wolf of Wall Street», «Prisoners», «The Hobbit: the desolation of Smaug», «Captain Phillips», «The great Gasby», «Gravity», «The grand Budapest hotel», «World war Z», «Blue Jasmine», «Nymphomaniac», «La vie d´Adéle», «American hustle», «La grande bellezza», «Inside Lewyn Davis», «Nebraska», «Philomena», «The lone ranger», y «Kaze tachinu», cosecha muy provechosa.

2013 tuvo al rock en el escenario con festivales muy importantes que se llevaron a cabo teniendo el protagonismo de grandes bandas, como Rock en Rio, Glastonbury y Lollapalooza. En contraste, los listados fueron dominados por el pop, el hip hop, el R&B y el EDM, conservando la tendencia del rock en esta década a inclinarse hacia el underground con crecientes mutaciones y a influir en los otros ritmos decididamente. A pesar de todo el Rock no ha muerto.

En el Billboard hot 100 hubo relativa presencia con títulos como «Radioactive», «It´s time» y «Demons» por Imagine dragons (#3 / #47 / #62), «Sail» por Awolnation, «Daylight», «One more night» y «Love somebody» por Maroon 5, «My song know what you did…» por Fall out boy, «I will wait» por Mumford and sons, «Some nights» y «Carry on» por Fun, «Counting stars» por OneRepublic, «Little talks» por Of monsters and men, «I want crazy» y «Wanted» por Hunter Hayes y «Still into you» por Paramore.

De ese año pare oreja también a los trabajos de Rob zombie («Venomous rat regeneration vendor»), Bad Religion («True north»), Queens of the stone age («… like clockwork»), Alice in chains («The devil put dinosaurs here»), Franz Ferdinand («Right thoughts, right words, right action»), Pearl jam («Lightning bolt»), Nine inch nails («Hesitation marks»), David Bowie («The next day»), Arctic monkeys («AM»), The National («Trouble will find me»), Paul McCartney («New»), Vampire weekend («Modern vampires of the city») y Black sabbath («13»).

En español se pueden rescatar Los Bunkers («La velocidad de la luz»), Zoé («Programaton») y Babasónicos («Romantisísmico»). Es lo que había.

Para el receso vaya directo a «R U mine» por Arctic monkeys, puro sabor británico.

Mención de honor para «Radioactive» por Imagine dragons, «Counting stars» por OneRepubic, y «Evil eye», por Franz Ferdinand.

Si no sabe de qué músicas le estoy hablando, pues lo siento, no ha de ser rockero. Pero ánimo, siempre hay cómo rehabilitarse.

Para que oiga, le dejo esta playlist:

notas del muro – 2013 playlist by pepebogota on Spotify

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Esta historia desarrollada en medio de la crudeza y el cinismo propios de la época en la que se enfrentó de forma cuestionable la crisis de la mal llamada «enfermedad gay», brinda mayor relevancia a la humanidad de los personajes que paulatinamente cambian su postura para ayudar a sus semejantes saliendo del molde preparado para cada uno.

Woodroof en efecto perdió a todos sus amigos al recibir su diagnóstico y experimentó la soledad en toda la extensión de la palabra. Amparado en hechos como este, Matthew McConaughey logra un papel muy sólido, con una transformación física impresionante y la libertad de usar su acento texano, redondeando una actuación que cambió su estatus de coprotagonista de comedias románticas y lo puso en el punto de quiebre que en adelante lo llevó seguro hacia su consolidación.

Por su parte Jared Leto, que nunca salió de su personaje durante el rodaje, hizo lo propio con su mutación a Rayon de una forma valiente y cuidadosa de esa delgada línea en su personificación que no le permitió caer en la ridiculización del estereotipo. Brinda un contrapeso formidable al enfrentar los prejuicios de Ron y al lograr paulatinamente esa apertura hacia su propia tragedia y las vidas de otras personas miembros del club de compradores.

Rayon: «Te he estado buscando estrella solitaria, me he sentido mejor, quería agradecerte»

Ron: «A menos que tengas efectivo o nuevos clientes para mi, estoy ocupado»

Rayon: «Tienes suficiente para 20 de nosotros?»

Por su parte Jennifer Garner encarna con su papel de la Dra. Sacks la conciencia y la oposición de las personas afectadas por la enfermedad como figura del establecimiento médico, que en aquel tiempo en muchos casos terminó por referir a sus pacientes a este tipo de clubes de compradores para que buscaran alternativas a las permitidas, debido al crecimiento del número de casos que por momentos parecía incontrolable e impredecible.

Ella es la mujer pensante, que aún debiendo su obligación profesional a su juramento, prioriza a las personas que trata y no evita ahondar en sus situaciones particulares.

No cabe duda que los personajes respondieron a la apuesta del director de ponerlos al límite, alcanzando un lucimiento que llena la película a satisfacción.

La obra nos deja un mensaje de tolerancia y aceptación frente a lo distinto, una sensación de poder volver a creer en la humanidad y las iniciativas que dejan huella en la vida de otros. Está latente la moraleja de que es posible salir de los preceptos y los prejuicios dando apertura y aceptación a otras formas de vivir, entre líneas recuerda que el punto de vista de uno u otro no determina la realidad.

Quizá no sea preciso querer a Ron. Podría equipararse su proceder al de un antihéroe, algunos le verán como un sinvergüenza irresponsable que cometió muchas equivocaciones, y otros también como un luchador que logró sobrevivir siete años después de su sentencia enfrentando a todo y a todos.

Quizá su herencia termine siendo esa idea de que, tanto entonces como en la actualidad, para muchas personas que padecen una enfermedad terminal el acceso a un tratamiento adecuado hace la diferencia.

Véala sin prisa, sea testigo de sus memorables actuaciones y déjese impregnar por la empatía y la posibilidad de ver otros mundos que están a diario frente a nuestros ojos sin ser vistos. Si se la va a repetir, mejor. Buen provecho!.