Piénselo entregado con todo. Nada como dormir pegadito al ser amado y despertar sintiendo su calor o su mirada.
La cita es de «el mono»* que anda levitando a metros del suelo gracias a la virtud que existe y a esa suerte de tener la dicha de dormir con la mujer que adora.
Se lo dijo a ella antes de un beso que se dieron con los ojos y luego con los labios, mientras caminábamos comiendo helado cerca a la 100 con séptima. Se les ve tan bonitos queriendo tocarse sin hacerlo, es envidiable.
Bajo ese sol inclemente yo quería buscar la sombra de algún buen árbol y ellos accedieron a acompañarnos mientras terminábamos la crema.
Por allí en la zona verde disfrutamos de no hacer nada mientras ellos seguían en lo suyo a punta de miradas y yo contemplaba la magia de amarse tranquilamente, se percibía en el aire.
El sonido de los árboles contrastaba con el tráfico a lo lejos, en ese momento se sentía como si la vista de la ciudad al otro lado de la zona verde estuviera congelada en el tiempo, como una fotografía de una avenida llena de autos mientras nosotros nos convertíamos en los únicos seres vivientes.
Inspirado por el amor también me sentí suspendido del suelo, mientras suspiraba feliz por la certeza de ir rumbo a esa cama donde dormiríamos con cierta jirafa.
Tras despedirme de los novios que seguro se fueron a un lugar donde pudieran tocarse con todo el cuerpo, yo caminé un tanto mas anhelando mi bicicleta para hacer el camino más agradable, suspirando por una noche lluviosa quizá, anhelando el contacto de toda su piel desnuda contra mi piel desnuda mientras damos vueltas en la cama para poder sentirnos por ambas caras.
Ni hablar de la cantidad de obscenidades que cruzaron por mi cabeza, le hice el amor a distancia otra vez.
Hágale el día a esa persona que le enamora, a ese alguien que lo toca, hágale el día a la vida para que hoy sea el tiempo que más vale la pena vivir.
Vaya sin prisa a la hora de dormir acompañado, y pare cada que pueda para acariciar otra vez esa espalda, para acercarse otro poco, acurrucarse en cucharita y tocarse de la cabeza a los pies, con toda el alma.

